Las listas mundialistas siempre suelen generar terremotos. Siempre hay debates, polémicas, nombres que parecen imposibles de explicar y decisiones que persiguen a los entrenadores durante años. Diego Maradona en Argentina ‘78, Ubaldo Fillol en México ’86, Ramón Díaz en Italia ’90 y Carlos Tevez en Brasil 2014 fueron grandes ausentes, por citar algunos ejemplos. Sin embargo, la lista de Lionel Scaloni para el Mundial 2026 deja una sensación diferente: transmite tranquilidad.
No porque todos estén de acuerdo, porque el fútbol siempre generará opiniones divididas. La ausencia de Franco Mastantuono seguramente será motivo de numerosas charlas de café o Marcos Acuña tendrá bastante defensores. Incluso algunos reclamarán por la ausencia de algún juvenil o de algún futbolista que atravesó un gran momento en los últimos meses. Pero el mensaje que deja la convocatoria es otro. Argentina llega al Mundial sin necesidad de reinventarse; y eso, en el fútbol de selecciones, es un privilegio enorme.
Mientras muchas potencias pasan cada cuatro años por procesos de reconstrucción, la Selección llega a Estados Unidos, México y Canadá con una identidad consolidada, una estructura reconocible y un grupo que hace tiempo sabe exactamente a qué juega.
La base campeona del mundo sigue intacta. Emiliano Martínez continúa siendo una garantía bajo los tres palos. Cristian Romero y Nicolás Otamendi mantienen el liderazgo defensivo. Rodrigo De Paul sigue siendo el motor emocional del equipo. Enzo Fernández y Alexis Mac Allister representan el presente y el futuro del mediocampo. Julián Álvarez y Lautaro Martínez llegan en buena forma. Y, por supuesto, Lionel Messi vuelve a aparecer en una lista mundialista por sexta vez, con el cartel de guía talentoso.
Hace apenas unos años parecía imposible imaginarlo. Sin embargo, ahí está de nuevo. A los 39 años, “Leo” volverá a jugar una Copa del Mundo. Ya no necesita correr como en sus mejores épocas, ni tampoco cargar sobre sus hombros toda la responsabilidad ofensiva. Scaloni construyó un equipo capaz de competir sin depender exclusivamente de él, y esa es quizás una de las mayores fortalezas.
La convocatoria también ratifica una característica que convirtió al entrenador en uno de los más exitosos de la historia del fútbol argentino. Nadie tiene el puesto asegurado por lo que hizo en el pasado; y la ausencia de Acuña es una prueba contundente.
“Huevo” fue campeón del mundo, tuvo actuaciones decisivas en Qatar y mostró una recuperación futbolística en el tramo final de la temporada. Sin embargo, no le alcanzó. Scaloni volvió a demostrar que la historia pesa, pero no garantiza lugares.
Esa es una lógica que atraviesa todo el ciclo. La Selección premia rendimientos y funcionamiento colectivo mucho más que nombres propios. Así construyó su éxito y ese parece ser el camino a seguir.
Dentro de una lista sin grandes golpes de efecto, la principal sorpresa aparece en la inclusión de José Manuel López. El delantero de Palmeiras se ganó un lugar como tercer centrodelantero detrás de Álvarez y Martínez, y su presencia no parece casual. Argentina tiene talento, movilidad y asociaciones; y López aporta potencia física, juego aéreo y presencia en el área. En un torneo corto, en el que muchas veces los partidos se definen por detalles, disponer de variantes diferentes puede ser tan importante como tener titulares de jerarquía.
Pero si hay un nombre que inevitablemente dominará las discusiones es el de Mastantuono. Representa probablemente el talento argentino con mayor proyección de los últimos años; por eso su ausencia genera ruido. Sin embargo, la decisión también encaja perfectamente dentro de la lógica. Scaloni eligió experiencia antes que expectativa y presente por encima de pasado o futuro. Apostó por jugadores que ya conocen las dinámicas del grupo, las exigencias de la Selección y los mecanismos de un torneo de semejante magnitud.
Lo interesante es que, detrás de esa aparente continuidad, también existe una transición silenciosa. Nicolás Paz, Valentín Barco, Giuliano Simeone y el mismo López vivirán su primera experiencia mundialista. No llegan para ser protagonistas inmediatos, claro, sino para comenzar a construir el próximo ciclo. Porque mientras intenta ganar en el presente, Scaloni también mirá de reojo el futuro.
Scaloni espera que todos sus jugadores lleguen 10 puntos desde lo físico
Hoy por hoy, tal vez, el principal motivo de preocupación no pase por los nombres elegidos sino por el estado físico de algunos futbolistas. Romero, Gonzalo Montiel, Nahuel Molina, Nicolás González y Paz llegan después de atravesar distintas molestias durante los últimos meses. Todos estarán disponibles, pero el desafío será que lleguen en plenitud a una competencia que exige intensidad máxima desde el primer partido.
La lista dejó una conclusión evidente. Scaloni no buscó sorprender; quiere competir y apuesta a seguir ganando.
No eligió futbolistas para generar titulares, ni convocó nombres rimbombantes para satisfacer reclamos externos. Tampoco cayó en la tentación de modificar aquello que viene funcionando desde hace años. Hizo lo que exige el axioma futbolero ante un penal decisivo: lo aseguró, le dio fuerte al medio.
En tiempos en los que el fútbol parece obsesionado con la novedad permanente, Argentina llega defendiendo la continuidad. Esa incluso puede ser la mayor fortaleza de una Selección que ya conoce el camino hacia la gloria y que ahora intentará recorrerlo una vez más.
Los convocados de Argentina para el Mundial 2026
Arqueros: Emiliano Martínez, Gerónimo Rulli y Juan Musso.
Defensores: Leonardo Balerdi, Nicolás Tagliafico, Gonzalo Montiel, Lisandro Martínez, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Facundo Medina y Nahuel Molina.
Volantes: Leandro Paredes, Rodrigo De Paul, Valentín Barco, Giovani Lo Celso, Exequiel Palacios, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández.
Delanteros: Julián Álvarez, Lionel Messi, Nicolás González, Thiago Almada, Giuliano Simeone, Nico Paz, José Manuel López y Lautaro Martínez.